Cómo acostumbrarse a una nueva ciudad

¿Estás pensando en darle un giro de 180 º a tu vida y te gustaría anticipar lo que va a suceder? ¿Acabas de experimentar un cambio de ciudad y te gustaría acostumbrarte rápidamente? ¿Qué hacer cuando viajas a un nuevo destino y no tienes ni idea de en qué invertir el tiempo?

Eres lo que hay dentro de tu mente.

Cuando nos enfrentamos a una mudanza o a un cambio de domicilio en una nueva ciudad, pasamos por una serie de etapas que empiezan desde el momento en el que somos consientes del cambio que se avecina.

Tanto si te mudas por placer, como si lo haces por un nuevo trabajo, cambiarse de ciudad puede ser algo traumático si lo hacemos pasando por alto ciertos puntos.

Enfréntate a este nuevo reto que te ofrece la vida y aprovecha la oportunidad de presentarte ante él con tu versión más optimizada.

¡Adelante!

Puede parecer obvio, pero el primer paso para vivir una verdadera aventura es lanzarse a buscarla.

Tal vez busques nuevas oportunidades profesionales o tan solo te apetezca un poco de crecimiento personal. Sea como sea, lo primordial es adentrarse en la novedad.

Puede que todo se ponga a tu favor o puede que de repente todo vaya en tu contra, pero en cualquier caso, la satisfacción estará garantizada.

Tan solo asegúrate de preparar lo esencial para poder comenzar, ya que invertir demasiado tiempo es tan solo una forma de encontrar más y más razones que te bloqueen en tu objetivo.

regresar al menú ↑

Observa y aprende

Suelen decir que donde fueres hagas lo que vieres, y en el momento de vivir una nueva aventura esto es más verdad que nunca.

Si te mudas a un nuevo lugar, es completamente natural que te sientas como un visitante de otro planeta.

Esto pasa sobre todo al principio y, aunque tú seguirás siendo la misma persona, poco a poco asimilarás lo que al principio te parecía extraño como algo natural.

Prueba a prestar atención al qué y al cómo se hacen las cosas en ese sitio para poder aprender a ser alguien mejor gracias a tu experiencia en ese nuevo lugar.

¿Qué puedes hacer? Observar cómo puedes adaptarte al entorno que te rodea. Por ejemplo, si te gusta la pasta y viajas a Roma, puedes pensar en aprender a preparar este tipo de comida. O si viajas a las Islas Baleares quizá sea porque te encanta el agua y entonces, tal vez, puedes probar a aprender algún divertido deporte acuático en Kitesurfing Mallorca.

Un truco extraordinario es buscar información en Internet sobre nuestro próximo destino, tan solo debes teclear en Google aquello que te interese seguido del nombre de la ciudad, en nuestro caso, ya sea “mejores restaurantes de Roma” o “Kitesurfing Mallorca“.

Así podrás tener una idea más cercana sobre la cultura, costumbres o actividades más populares de tu nueva ciudad.

regresar al menú ↑

Reduce tus expectativas a 0

Muchas veces tenemos un precepto impuesto por nuestra mente acerca de cómo son las cosas y sobre cómo deben ser.

Seguramente ya te puedas visualizar ante ese nuevo paraje: la gente, la iluminación, la arquitectura de los edificios o el clima… ¡tan solo están en tu mente!

Puede que algunas asunciones sean verdad, como que sea un sitio caluroso o lluvioso, pero… ¡el 90 % restante es pura elocubración!

Céntrate en lo siguiente: tu futuro puede tener cualquier forma, incluso una que te aterrorice.

La clave para integrarse correctamente consiste en entender que tus miedos casi nunca se hacen realidad. Solamente cuando eliminas todas tus expectativas, es cuando eres capaz de verle a todo algo positivo.

regresar al menú ↑

Equivócate lo más rápido que puedas

Quizá te dé miedo hablar un idioma o diferente o irte a vivir a un sitio donde no conozcas a nadie.

Te puedo garantizar que el 100 % de las personas que se enfrentaron a un cambio como el tuyo, también tuvieron esa sensación en su mente. Y ahora que lo sabes, puedes aprovecharlo a tu favor.

Un cambio te obliga a hacer casi todo de una manera diferente, pero, ¿sabes qué es lo mejor para aprender?

Equivocarse.

Igual que cuando aprendemos a andar, solo lo conseguimos tras caernos unas cuantas veces… ¿pero conoces a alguien que no sepa caminar porque no pudo aprender?

¡Los niños son súper listos!

Fíjate en lo que hacen ellos: caen tantas veces como se levantan, cada vez se levantan más rápido y cada vez se caen menos veces… ¿te parece lógico ya por qué te tienes que equivocar?

regresar al menú ↑

Acostúmbrate a los constantes interrogantes

Ten claro que la incertidumbre surgirá siempre que viajes a otro destino.

Hay gente que ve esto como la verdadera razón para viajar, mientras que para otros esta sensación se convierte en el freno bloqueador de la expansión de sus propios horizontes.

La verdad es que cuando te instales y te adaptes, no necesitarás de mucho tiempo para que la mayoría de preocupaciones empiecen a disiparse… No obstante, ¡esto no te puede deprimir!

Aunque pasen años, siempre habrá cosas nuevas por descubrir, ya que siempre hay fascinantes experiencias que estarán ahí para que tú las descubras.

regresar al menú ↑

Mantén el vínculo con tu pasado

Puede que tu nueva aventura te embauque de modo que pierdas todo tipo de conexión con la anterior etapa de tu vida.

Piensa que estás dejando atrás a gente que te quiere, como tus amigos o tu familia, que les gusta saber de ti.

En definitiva, trasladar tu vida a una nueva ciudad tan solo depende de tu voluntad para transformarlo en una experiencia maravillosa, enriquecedora y que te haga mejor persona.

De todos modos, si tiendes a mantener sanos tus vínculos emocionales con tu entorno, seguramente te sea más fácil conservarlos desde cualquier punto del planeta.

Queda claro que para dar el primer paso, tan solo hay que dar el primer paso; que prestando atención todos somos capaces de aprender cualquier cosa; que si borras tus expectativas, cualquier cosa es posible; que la incertidumbre no siempre es mala y que el pasado siempre vuelve.

 

Hazlo Fácilmente