Peluquero empieza a ser grosero con una clienta. Su respuesta es perfecta.

peluqueria

Una chica llamada Susana y su marido se fueron dos días de vacaciones a Roma.

Ella entró a una peluquería para hacerse un peinado fresco para el viaje y empezó a comentar sus planes con el peluquero.

El peluquero comentó “¿Roma? ¿Por qué quieres ir allí? Es un sitio viejo, está lleno de gente, sucio… ¡Puaj! Diviértete. ¿Con que compañía vas a volar?”

Un poco disgustada, Susana respondió, “Con Continental. Los billetes eran baratos, por lo que no nos lo pensamos”.

“Mmm…”, el peluquero entonces contestó. “Esa es la peor aerolinea que existe. Los aviones son viejos y apestosos, las azafatas son feas y mal educadas, y los vuelos siempre se retrasan. Pero de todas formas, donde vais a quedaros en Roma?”

“Bueno, nos quedaremos en el hotel Teste, cerca del río”, dijo Susana.

“Un momento,” la interrumpió el peluquero. “Ese sitio es un agujero. Todo el mundo lo dice.”

Con ganas de tener un actitud positiva ante su viaje, Susana dijo, “¡Iremos al Vaticano, y con suerte, podremos ver al Papa!”

“Cariño,” dijo el peluquero. “Todo el mundo intenta ver al Papa. Disfruta estando en medio una enorme multitud con un millón de otros turistas.”

El peluquero finalmente terminó Susana y la acompañó a la puerta, “Buena suerte en tu viaje, la vas a necesitar”.

Un mes después, Susana volvió a la peluquería, radiante pero con necesidad de otro corte. Se sentó en la silla y le contó al peluquero que justo acababa de volver de su viaje de Roma.

“Oh,” dijo el peluquero con un tono de repugnancia. “¿Qué tal fue?”

Susana sonrió y empezó, “Fue fantástico. Empezando con Continental, en un una de sus nuevas líneas de aviones, donde fuimos trasladados a primera clase cuando el vuelo tuvo overbooking. Bebidas ilimitadas y deliciosos manjares servidos por mi atractivo mayordomo de 26 años.”

Ansiosa por continuar, Susana siguió, “El hotel era fabuloso. Acababan de gastarse 6 millones en renovarlo y ahora deslumbra. ¡Fuimos los clientes 50 desde su remodelación, por lo que nos dieron la suite presidencial!”

Contrariado, el peluquero comentó, “Bueno, mejor para vosotros. Pero no tuviste forma de ver al Papa.”

“La verdad,” contestó Susana, “mientras estábamos yendo al Vaticano, un Guarda Suizo se me acercó y me explicó que al Papa le usta conocer a algunos visitantes y nos preguntaron si nos gustaría conocerle. Fue increíble. El me dio la mano e incluso me dijo alunas palabras.”

En shock, el peluquero exclamó, “¿En serio? ¿Qué te dijo?”

Susana sonrió con picardía y dijo, “Me preguntó, ‘¿Quién la cagó con tu peinado?'”

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